martes, 11 de noviembre de 2014

Novela Gráfica de Hush, Hush - Capítulo 4 (Patch's POV)


Hey ángeles, muchos sabían de esto, muchos no. Hush, Hush Graphic Novela salió a la venta en EE.UU el 19 de Abril del 2012, y sólo está disponible en inglés. Incluye escenas extras desde el punto de vista de Nora (2) y... ¡de Patch! (2). 
En los extras (en total son cuatro) se revelará lo que ocurre con la relación de Patch y Nora en los tiempos que hay entre Hush, Hush y Crescendo (en sus vacaciones).
Si quieren tenerlo, pídanlo en las librerías para que lo traigan :)


Créditos: MyBooks


CAPÍTULO 4
[Patch]


Traducido por BlancaDepp

Corregido por Flo


Cada vez que entro a Enzo's, tengo una sensación extraña. Era una de esas llaves incómodas en tu intestino, que te recuerda estar en un lugar en el que preferirías estar en otro sitio. Meses antes de que Nora supiera quién era yo, me senté en una mesa en la parte trasera de Enzo's, observándola. Había estudiado su horario, su personalidad, sus gestos. Aprendí todo lo que pude sobre ella, porque iba a usar esa información para acercarme a ella, y luego sacrificarla para un cuerpo humano. Nunca le había dicho cuánto tiempo la había seguido y lo que meticulosamente había planeado. Había tratado de olvidar la memoria. No era el mismo hombre que había estado en ese entonces, pero no sé si ella lo vería de esa manera.
—Ahí está ella —dijo Nora, agarrando mi mano y tirando de mí hacia adelante entre la multitud. Esquivé una escultura de hielo no identificable, y ahí estaba Vee.
—¿Y bien? —preguntó Vee, señalando por encima a cientos de globos de color rojo y negro trenzados juntos para formar una gran serpiente que colgaba del techo. —¿Qué te parece?
—Se ve increíble —respondió Nora. —Realmente, sorprendente. Estoy impresionada.
Vee levantó sus cejas hacia mí. Ella estaba pidiendo mi opinión. Ella me atrevía a decir algo realmente. —¿Y bien, Patch?
Nora apretó mi mano amenazadoramente, y sonreí. —Buen trabajo.
—Estoy manejando la estación de ponche —dijo Vee, girando su cuerpo para dejarme fuera de la conversación. —Mi turno dura una hora. Ven a buscarme y vamos a pasar el rato —y se fue.
—¿Dónde quieres sentarte? —me preguntó Nora, escudriñando las mesas. —¿Por ahí? —ella señaló una mesa en la parte de atrás, donde la luz no llegaba correctamente. En el mismo lugar que me senté en múltiples ocasiones mientras la observaba desde la distancia. Era el último lugar donde quería sentarme. No quería estar aquí en primer lugar. Las palabras de Dabria hicieron eco en el fondo de mi mente. Los arcángeles me estaban colocando una trampa. Si no tenía rostros que me rodeaban, escépticos a todos ellos. ¿Estaba siendo seguid? Probablemente. A los arcángeles no les gustaría que me estuviera involucrando tan íntimamente en la vida de Nora. Yo era nuevo en esto, y las reglas eran viejas, los recuerdos casi intactos. Sentí que mi incertidumbre crecía,
—Este también está bien —dije, caminando a la mesa vacía más cercana y sacando su silla. Tomé el asiento contiguo y robé un vistazo a mi reloj debajo de la mesa. Cincuenta y cinco minutos y contando. —Voy a traernos algo de beber —le ofrecí. Me puse en pie, ansioso de hacer algo.
Pensé en decirle todo a Nora. Pensé en decirle que los arcángeles son una amenaza. Ellos eran poderosos, y que nos superan en número. Pero no quería alarmarla hasta que supiera a ciencia cierta. En este momento, iba en la palabra de Dabria. No creo que ella estuviera mintiendo, pero no me fío totalmente de ella tampoco. Tenía algo que ganar con esto. Qué, todavía no lo sabía.
Sin pasar por la línea de ponche, me salí. Las puertas se cerraron detrás de mí, y el estacionamiento estuvo en silencio. Caminé por el lado del edificio y llamé a Rixon.
—Necesito que hagas algo por mí —le dije. —Mantén un ojo en Dabria.
—¿Tienes un mal presentimiento? —preguntó.
—Peor de lo habitual.
—¿Crees que está planeando una venganza ahora que la haz convertido en ángel caído?
—Podría ser. Pero creo que hay algo más. Me dijo que los arcángeles guardan rencor y están haciendo planes. No es ningún secreto que no me gustan, pero todavía estoy tratando de averiguar cómo piensan deshacerse de mí. Dabria dice que ella tiene una fuente. Quiero saber quién es, y lo que sabe.'
—Considéralo hecho.
Colgué y me puse a pensar. Si Dabria estaba diciendo la verdad, los arcángeles tendrían que construir un caso contra mí para enviarme al infierno —espero. Si tenían la intención de hacerlo en silencio, podrían utilizar los canales subterráneos y borrar sus pasos. Hace años me he puesto los arcángeles un juego sucio, pero había visto lo suficiente como para cambiar de opinión. Había visto de primera mano lo suficiente para cambiar de idea.

La política era difícil de escapar.


***


Dentro de Enzo's, no pude encontrar a Nora. La mesa había sido tomada por Marcie Millar, la única persona que conocía que Nora odiara. Me acerqué.
—¿Perdiste a tu novia? —me preguntó Marcie cuando tomé la silla a su lado.
—¿No sabes nada sobre eso? —devolví con calma, pero le clavé una mirada moderada y oscura.
—¿Cuánto vale para ti? —cruzó las piernas, golpeando mi rodilla cuando lo hizo. No fue un accidente.
No dije nada. Como el silencio se espesó, estaba claro que Marcie se puso más nerviosa. Para su crédito, lo escondió bien.
Ella se encongió de hombros. —Tal vez ella no quiere ser controlada. Si te cansas de mirar por ella, me vendría bien un trago.
Me incliné hacia delante en el asiento, encerrándola en una mirada inquebrantable. Para todos los intentos y propósitos, el método— un simple truco mental— funcionaba tan bien como la hipnosis. ¿Tomaste esta mesa de Nora? Le pregunté directamente en sus pensamientos.
Marcie no parpadeó. —Le dije que la estabas buscando. Se fue sin que se lo pidiera —confesó libremente.
Haz las paces con ella yendo tu misma. Ordené en sus pensamientos. La fiesta se acabó.
Obediente, Marcie se puso de pie, recogió sus pertenencia y fue hacia la salida. Si los arcángeles no hubieran estado pensando en mis pensamientos, podría haber tenido la satisfacción de deshacerme de ella.
Me paré abruptamente cuando vi a Nora a través de la habitación, hablando con un tipo que no conocía. Su expresión era educada y amable, pero tenía los brazos cruzados sobre su pecho para protegerla. Cada vez que él daba un paso más cerca, ella retrocedía. Me pilló mirando y me saludó con la mano.
—Patch, este es Anthony Amowitz. Está en mi clase de Educación Física este año. Anthony, este es Patch.
—Su novio —dije, tomé dos vasos de ponche de la mesa y le entregué uno a Nora.
—Genial, hombre —dijo, pero me di cuenta de que no lo encontró ni un poco genial. —Entonces, ¿cómo se conocieron?
—Biología —ofrecí.
Él asintió con la cabeza. —Bien, bien. ¿Cuánto hace que están juntos?
Tomé un sorbo de ponche. —Lo suficientemente largo.
Nora golpeó mi zapato discretamente. —Un mes —le dijo al chico brillante.
—No te he visto por la escuela —dijo, frunciendo el ceño mientras me examinaba de la cabeza a los pies. —¿Eres nuevo?
Asentí educadamente.
Se echó a reír, y era un desagradable sonido ronco. —Tienes a un hablador —dijo a Nora, como si pudiera compartir una broma privada con ella.
—Un placer hablar contigo, Andy —le entregué el vaso de ponche vacío. —Si nos disculpas, me gustaría bailar con mi chica.
Dirigí a Nora hacia el piso abierto en el centro del restaurante. Mesas y sillas habían sido empujadas a lo largo de las paredes, y las parejas ya estaban bailando con la música a todo volumen en los altavoces.
—Anthony —ella se rió en mi oído. —Su nombre es Anthony.
Le sonreí. —No me gusta encontrarte coqueteando con otro hombre, Ángel.
Puso cara de fastidio simulado. —¿Eso? Esa no es mi idea de coquetear.
¿Qué lo es?
Su exasperación se fundió en una lenta y provocativa curva de sus labios. Ella era hermosa, con el rostro iluminado de esa manera. Con el balanceo de la música, pasé mis dedos por sus rizos suaves, observándolos derramarse sobre sus hombros. Una pestaña había caído justo debajo de su ojo izquierdo, y me lamí el pulgar, presionándolo en su mejilla para capturar la pestaña.
—Pide un deseo —le indiqué.
—¿Puedo decirlo en voz alta?
Negué con la cabeza. —No va a hacerse realidad.
Ella frunció los ojos cerrados y arrugó la nariz. Concentración apretó su cara. Se asomó, me sorprendió viéndola, y cerró rápidamente los ojos de nuevo. Le sonreí suavemente a su expresión seria. Quería besarla, pero no quería romper su concentración.
—Está bien —dijo al fin. Ella respiró hondo y sopló la pestaña de mi pulgar. Lo seguí por un breve momento antes de que navegara fuera de mi vista, entre la multitud.
—¿Qué deseaste? —le pregunté, sabiendo que no lo diría.
—Creo que lo sabes —ella me miró entonces, debajo de sus pestañas, mirándome de una manera que me atreví a fingir que no sabía.
—Me hubiera gustado desear por la misma cosa —le dije con sinceridad.
—Si lo deseas tanto, tal vez se hago realidad.
Lo hizo sonar posible. Ella hizo todo lo que sintió a su alcance. Pero la duda superó a mi mente. Había enfrentado a muchos oponentes con los años, pero ninguno tenía la fuerza, influencia y poder de los arcángeles. Por primera vez, me preocupa que estuviera fuera de mi alcance. Haría lo que fuera para estar aquí con Nora, para mantenerla a salvo y comenzar a hacer las paces para una vida de errores, pero el reto se sentía siniestro.

Los arcángeles no perdían.

[...]


¡Y aquí terminan los extras de la novela gráfica! ¿Qué les pareció? :)
Espero sus comentarios.

9 comentarios:

  1. Geniales, muchas gracias por compartirlos,para que los podamos disfrutar!

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  2. gracias muy genia super que hubiera màs para as personas que nos gusa este tipo de lectura

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  3. mas mas mas por dios que locura... necesitamos más .. por lo menos yo

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  4. Muchas gracias por compartirlos, recién me entero de que existen, es hermoso volver a saber de patch y nora. Me han encantado. <3

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